Gastar lo menos posible a la hora de utilizar el automóvil es el sueño declarado de la mayoría de los conductores, dado el gran peso que tienen los gastos de transporte en el presupuesto familiar, que en los últimos años ha tenido subidas realmente amedrentadoras sobre el uso del coche privado. Después el precio del petróleo y de los combustibles para los motores de vehículos ha bajado, aunque no tanto como para que la preocupación por el ahorro haya desaparecido en absoluto.

Por otro lado, el consumidor tiene mayor conciencia ecológica sobre el impacto del uso de combustibles fósiles, como la gasolina o el gasoil, y por eso opta por vehículos más limpios y que consuman menos gasolina para moverse, con el fin de que la polución del aire de las ciudades y carreteras motivada por el humo producido por los motores de los coches, lleno de pernicioso CO2, sea la mínima posible.

Además de esto, la conducción también puede ser ahorrativa si como conductores adoptamos prácticas y costumbres económicas al llevar nuestro coche en mitad del tráfico cotidiano. Para ello te mostramos varias de estas pautas que te ayudarán a saber más de cómo ahorrar gasolina.

No pisar el acelerador en el arranque

Cuando vayas a arrancar el vehículo, no es necesario que pises el acelerador, incluso si has tenido parado el coche durante un tiempo y no lo has usado, porque con los motores a inyección que llevan los automóviles hoy en día, el coche se pone en marcha solamente con el encendido del contacto con la llave. Es cierto que en algunos coches que tienen un botón para arrancar y apagar el motor, se requiere apretar el embrague o el freno para que el vehículo se ponga a funcionar. Además, es conveniente que una vez que arranques uses únicamente la primera marcha.

Cambiar con revoluciones bajas

Cuando cambies de marcha, hazlo con el motor a bajas revoluciones: entre las 2000 y las 2500 revoluciones por minuto si tienes un coche con motor de gasolina, y si va a gasoil, entre las 1500 y las 2000 rpm. Si no tuvieses, por lo que sea, un visor de cuentarrevoluciones en tu salpicadero, usa las velocidades de cada momento.
Por ejemplo, mete la tercera marcha cuando llegues a los 30 kilómetros por hora, y la cuarta al alcanzar los 40 por hora, y la quinta en el momento que sobrepases los 50 km/h.

Ni frenazos ni acelerones

Acostúmbrate a usar la marcha más larga posible en cada situación con bajas revoluciones, pisando el acelerador en las tres cuartas partes del recorrido del pedal, aparte de que es muy negativo ir con el acelerador pisado a fondo.

Por ello, trata de no dar nunca ni frenazos ni acelerones, manteniendo en general la misma velocidad todo el tiempo de la conducción. Por eso, acelera gradualmente, recuerda que el consumo de gasolina se va a disparar a partir de que subas de los 90 km/hora, y que las revoluciones del motor no bajen ni suban entre las 1.500 y las 2.500.

En subidas y bajadas

Cuando estés subiendo una cuesta, aguanta sin cambiar de marcha ni reduciéndola, manteniendo el pie sobre el pedal del acelerador y apretando un poco más, pero sin llegar al fondo. Y cuando sea al revés, y tengas que recorrer una bajada en alguna vía, pon las marchas de manera que llegues a revoluciones algo más bajas de las citadas anteriormente, circulando con la marcha más larga que te sea posible, y aprovechándote de la inercia que adquiere el vehículo al bajar por la carretera.

En las curvas

Al ir llegando a una curva, en lugar de frenar, incluso bruscamente, ve bajando la velocidad de manera gradual, dejando de acelerar y permitiendo que el automóvil circule con la inercia propia de la marcha que tengas puesta.

Si ves que necesitas frenar, hazlo de manera suave, y sobre todo, anticipándote lo suficiente para que bajes de marcha justo cuando sea preciso. Y cuando estés en la curva y vayas a salir de ella, mantén la aceleración todo el tiempo, sin frenar nunca en mitad de la curva ni con las ruedas cruzadas. Si fuera necesario que frenes un poco, prevéelo con la mayor antelación posible y reduce la velocidad lo más pronto posible.

Apagar en las paradas

Cuando te veas inmerso en una retención importante, como puede ser un atasco, un paso a nivel ferroviario, o en cualquier ocasión que estés detenido con el coche durante más de un minuto, apaga el motor y así ahorrarás gasolina. Es interesante saber que el coche al ralentí consume medio litro o más de gasolina por hora.

Revisa el motor

Una buena medida de ahorro es tener el coche a punto siempre, llevándolo a revisión en las épocas previstas para que siempre funcione a pleno rendimiento. Por ejemplo, si el sistema de inyección del motor está desajustado, o el filtro del aire está muy sucio, el consumo de gasolina se multplicará por dos, y contaminaremos mucho más. Por eso es conveniente revisar el motor, cambiar el filtro o las piezas que sea preciso para que nuestro vehículo esté en las mejores condiciones, lo que nos ahorrará gasoliina.

Los neumáticos

Los neumáticos deben tener siempre la presión óptima según dicte el fabricante, porque si están deshinchados, aumentarán el consumo de combustible, aparte de que estarán más expuestos a sufrir pinchazos o reventones.

Por eso también es importante no llevar un exceso de carga, o repartirla mal, con más peso en unas zonas que en otras, y por consiguiente, en los neumáticos, que se hundirán más sobre el asfalto, gastando más gasolina y afectando negativamente a la estabilidad en el rodaje del coche. Y por si esto fuera poco, estarías poniendo en peligro la seguridad de los ocupantes debido a que, en caso de frenada, los metros necesarios para darle al freno son muchos más de los normales, algo que deberás tener en cuenta en previsión de accidentes.

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