Aparcar el coche es una de las tareas que más estresan a los aprendices de conducción, tanto cuando están dando las preceptivas lecciones prácticas, como, sobre todo, cuando acuden al examen para sacarse el carnet práctico y así poder circular legalmente por las calles y carreteras a lo largo y ancho de nuestro país como de otros.

Ese nerviosismo en el examen práctico de conducción es algo generalizado, pues esta maniobra, aparentemente sencilla, no lo es tanto al implicar una serie de movimientos que además deben de realizarse generalmente en un espacio muy acotado, como es habitual encontrarse el lugar donde se quiere aparcar, sea en línea o en batería.

El aparcamiento es un espacio muy cotizado, dado que escasea bastante en todos los sitios, y se podría decir que casi no se escapan de esta regla ni los pueblos más pequeños, pues el coche es un medio de transporte generalizado. De ahí que en las ciudades haya parquímetros donde se abona un pago por tener el automóvil aparcado durante un tiempo limitado, o aparcamientos subterráneos o en superficie por los que se paga por guardar ahí el vehículo.

Cómo aparcar coches

Por eso, la cuestión no sólo es aparcar un automóvil, sino hacerlo en lo que son las condiciones habituales, es decir, en lugares estrechos, donde nuestro coche se va empotrar entre otros dos que limitarán enormemente las maniobras de aparcado.

Para que puedas superar tanto la sensación de incapacidad para aparcar bien nunca, como para que no des por imposible muchos lugares de estacionamiento porque crees que allí no introducirás tu coche bajo ninguna circunstancia sin más apreciaciones, te indicamos varios consejos para que sepas cómo aparcar coches.

Conoce tu coche

Las maniobras de aparcamiento y desaparcamiento se mejoran, como todo en general en la vida, con la práctica y la experiencia, y evidentemente, esta es obligada dado el uso cotidiano del automóvil para desplazarnos al trabajo, al ocio y demás necesidades de transporte. Así, al cabo de no mucho tiempo desarrollamos la destreza mínima, además de la adquirida en la autoescuela, como para desempeñarnos más o menos con estas operaciones.

Pero eso no es óbice para que se siga aparcando mal, o empleando un tiempo demasiado largo, o lo que es peor, provocando pequeños desperfectos en nuestro vehículo o en el de otros conductores al intentar aparcar en lugares donde realmente no es posible. A esto hay que añadir ese nerviosismo o estrés que en muchos automovilistas no desaparece del todo al acometer el aparcamiento o la salida de él.

Una clave fundamental es conocer bien las dimensiones del coche que manejamos, no sólo en cifras, sino sobre todo a simple vista, pues cuando vamos a aparcar, no disponemos sino de unos pocos minutos, y así no intentar aparcar donde no cabe el coche, o hacerlo de forma que no esté bien alineado y estorbe la circulación de coches que pueden pasar cerca, como ocurre en tantas calles urbanas, o que impida a su vez, salir a los coches que tengamos delante o detrás o a los lados cuando se marchen de la zona de estacionamiento.

Aparcamiento en línea

Cuando dejas el coche aparcado en línea, abandonar el vehículo es mucho más cómodo que en batería, pues puedes abrir las puertas de ambos lados y así lo necesitas, se tiene amplitud para salir del coche, y no se topa uno con objetos o simplemente con el automóvil de al lado que está pegado al nuestro, dada la estrechez que nos ha dejado, por el motivo que sea, a menos que haya elementos de mobiliario ciudadano como papeleras o bolardos, o similar. El aparcamiento en línea también permite que no haya golpes a los coches cercanos, y por tanto, tampoco al propio.

Para proceder al aparcamiento en primer lugar debes localizar el sitio con amplitud suficiente para el tamaño de tu coche. También es importante calibrar la distancia a la que nos ponemos respecto a los coches ya aparcados y el bordillo, antes de comenzar la maniobra de aparcamiento, pues si nos situamos unos centímetros más separados o mas pegados a ellos, puede que terminemos aparcados a veinte centímetros de la acera o que topemos con ella, lo que en uno y otro caso nos obligará a ejecutar más giros hasta dar con la colocación del vehículo más correcta en lo que se refiere a dejarlo junto a la acera.

Para que puedas colocarte a la distancia adecuada del bordillo, puedes usar el espejo retrovisor, moviéndolo un poco, ya sea manualmente o con el regulador eléctrico, para que esté en el ángulo perfecto con el que veas las ruedas traseras y así veas si ya estás a punto de tocar el bordillo o tienes todavía algo de espacio.

También puedes aprovechar que al ir girando para introducirte en la plaza donde estás aparcando, tu coche se reflejará en la carrocería del coche que tienes delante, como para calibrar el grado de acercamiento al bordillo y si estás muy cerca, entonces comenzar a girar el volante en sentido contrario y así ajustar la colocación correcta del vehículo.

Para empezar a aparcar, enciende la luz intermitente del lado de la acera donde vas a aparcar, normalmente el derecho, y así avisas a los conductores que puedan ir detrás de ti y entiendan que deben adelantarte o frenar para reducir la velocidad, para después sobrepasarte, mientras tu aparcas.

Entonces, coloca tu vehículo de manera que esté en paralelo al coche que está delante del hueco donde vamos a aparcar, con nuestras ruedas traseras a la altura del parachoques trasero de ese automóvil.

Ahora, gira el volante hacia la derecha y conduce en marcha atrás, lo que hará que el coche entre formando una curva hacia la derecha y hacia atrás, de manera que al entrar en el espacio de aparcamiento, veas por el espejo retrovisor izquierdo la delantera del vehículo que quedará detrás del tuyo cuando esté aparcado. También te servirá de referencia mirar y comprobar que el retrovisor derecho está a la altura del paragolpes trasero del coche que quedará delante de ti, mientras estás entrando en el sitio donde estás aparcando.

En ese momento, mueve el volante hacia la izquierda, siempre en marcha atrás, con el fin de situar correctamente el coche en el hueco entre los coches delantero y trasero. Si te quedas demasiado lejos del bordillo o acera, para estas maniobras, para que vayas adelante o hacia atrás, y así en la última maniobra hacia atrás para dejar colocado el automóvil, quede bien alineado.

Estas maniobras son para cuando aparcas en una calle de doble dirección y vas a aparcar en la acera derecha. Si te encuentras en una vía de una sola dirección que permite el aparcamiento en ambos lados de la calle, y encuentras sitio en la acera izquierda, todas estas maniobras deberás realizarlas al revés de cómo se han relatado más arriba.

Las operaciones de aparcar en línea muchas veces parecen más complicadas de lo que son, porque hay que ejecutarla hacia atrás, y además hay que hacer giros con el volante, que provocan, y de eso se trata, que las ruedas, por ejemplo, giren en sentido contrario, aunque el coche si lo hace en el sentido esperado. Hay que acostumbrarse a que esa es la manera en que se comporta el coche cuando estás aparcando y a pensar de acuerdo a los movimientos propios del vehículo, lo que nos ayudará mucho a aparcar con más precisión y seguridad.

Aparcando en batería en marcha atrás

El aparcamiento en batería, perpendicularmente a la acera, con los coches en paralelo unos con otros, es más sencillo en principio que estacionar en línea, pero también tienen sus obstáculos para muchos conductores, sobre todo cuando se trata de entrar en el hueco en marcha atrás, y hacerlo de tal manera que el coche quede centrado en el espacio ocupado, y así poder abandonarlo con la suficiente comodidad como para abrir las portezuelas sin dificultades.

El aparcamiento en batería puede ser con las plazas y las líneas que las delimitan sobre el asfalto formando un ángulo recto con la acera, o en ángulo, formando entonces un ángulo de 45 grados con el bordillo, lo que todavía facilita más la maniobra de aparcar el coche en esta posición.

En primer lugar, enciende la luz intermitente de tu derecha, para señalizar a los demás vehículos y personas que estén en tu cercanía de que vas aparcar. Para hacerlo en marcha atrás, sitúa tu vehículo con tu parachoques trasero a la altura del faro izquierdo del vehículo que, una vez aparcado, quedará a tu derecha.

Ahora, gira el volante completamente hacia tu derecha mientras avanzas hacia atrás, y al torcerse las ruedas hacia ese lado, tu coche dibujará una curva hacia atrás mientras va entrando completamente en el hueco elegido. Cuando estés a mitad del espacio donde vas a dejar el vehículo, gira el volante en sentido contrario, hacia la izquierda, de manera que así puedas -siempre en marcha hacia atrás- no cerrar demasiado la curva hasta tocar el coche de tu derecha, y de esa manera centrarás el tuyo en el estacionamiento.

Aparcando en batería de frente

Para aparcar en batería pero entrando de frente, de modo que dejemos el morro de nuestro coche pegado junto al bordillo, simplemente debemos aproximarnos al hueco elegido, que tendremos delante, y antes de entrar en él, girar el volante un poco hacia la izquierda para abrir la curva de entrada, y después, girando el volante hacia la derecha y entrar directamente al espacio de aparcamiento.

Como aparcar es algo que mejorará con la práctica, siempre que no se adquieran malas costumbres o se haga con desidia y de cualquier manera, no es mala idea realizar aparcamientos de práctica en las inmediaciones de nuestra casa, sin prisas y sin presiones de hacerlo lo más cerca de un lugar al que vamos, y ejecutar estas diversas maniobras de aparcar y desaparcar en todas sus variantes, y así lograremos hacerlo con soltura y comodidad.

Por ejemplo, además de aparcar, está la cuestión, sobre todo al hacerlo en batería, que no haya otros vehículos aparcados que nos sirvan de referencia. Entonces lo correcto es aparcar pensando que nuestro coche será la referencia del siguiente que aparezca con esa intención de estacionar. Para ello, en una batería lo mejor es aparcar nuestro coche al principio o final de la línea de los aparcamientos en batería.

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