Es muy común a la hora de conducir no saber muy bien cómo controlar los nervios, la impaciencia o la ansiedad en medio de un tráfico que en la ciudad, sobre todo, pero también en carreteras y otros entornos, puede ser muy intenso y agobiante. También puede ocurrir que te atenace el miedo a conducir en medio de calles o carreteras con todo tipo de conductores que van a toda velocidad, que te adelantan con un aviso de apenas segundos, que no guardan la distancia de seguridad o que llenan las calles o forman atascos en los que pasas minutos eternos.

Por eso es importante saber cómo atajar esos nervios porque la conducción no es ningún juego y a raíz de ese nerviosismo e impaciencia se pueden producir accidentes con graves resultados. Por eso es importante dejar a un lado las preocupaciones y los problemas que puedas tener para concentrarte en una sola cosa: la conducción del automóvil de forma segura.

Como no siempre esto es fácil, a continuación te damos varias directrices que te pueden ayudar a aprender cómo controlar los nervios al conducir.

¿Que necesitas para controlar los nervios al conducir?

  • Carnet de conducir
  • Un automóvil
  • Ejercicios de respiración
  • Un psicoterapeuta

Cómo controlar los nervios al conducir

Instrucciones para controlar los nervios al conducir

  1. Amaxofobia. Cuando te acabas de sacar el carnet de conducir y empiezas a usar el coche es muy normal que sientas cierto nerviosismo al enfrentarte al tráfico real, con los otros conductores que conducen de muy distintas maneras y con mayor o menor seguridad. Pero si ese nerviosismo se convierte en algo que te sucede siempre que entras a tu automóvil, puede que estemos hablando de un problema psicológico que se conoce por amaxofobia, temor o incluso pánico a conducir, y en ese caso deberías buscar ayuda profesional.
  2. La respiración. Para ayudar a que te relajes, un ejercicio con buenos resultados es aprender a respirar acompasadamente, y hacerlo desde el abdomen de manera que controles la respiración y lo hagas de forma apropiada, lo que te permitirá calmarte y afrontar la conducción de manera más tranquila.
  3. Antes de arrancar. Puede que tu vida en este momento esté pasando por un momento de gran estrés por muy diferentes motivos. Por eso, y ya que la conducción puede intensificar esa tensión, dado que no sólo dependes de tu habilidad al volante sino de la que, mejor o peor, tengan los demás, es muy recomendable que, al entrar al coche, te sientes y esperes unos momentos antes de arrancar el motor. Intenta un minuto de relajación, de pensar en las actividades que tienes por delante y en recordar que la pérdida de la atención por un solo instante puede causar un accidente mortal, para ti o para otros. Y es importante que salgas de casa con tiempo suficiente.
  4. Orillar las preocupaciones. Para que los nervios no aparezcan inmediatamente que te subes al coche, una buena medida preventiva es que dejes las preocupaciones al margen. Aparca esos pensamientos mientras lleves el coche, ya sean de índole familiar, laboral u otros. Esto te permitirá mantenerte en calma a pesar de incidencias como que un coche se retrasa en arrancar al ponerse verde el semáforo o cuando otro te cierra el paso, motivos típicos para “saltar” cuando se conduce.Cómo controlar los nervios al conducir
  5. Una conducción prudente. Si conduces con un estilo prudente reducirás la predisposición a ponerte nervioso al volante. Esto quiere decir mantener una conducta segura, no lenta. Mantener la distancia de seguridad, indicar con tiempo los giros y adelantamientos, controlar siempre lo que tienes delante de tu vehículo y a los que vienen por detrás con los retrovisores, facilitar las incorporaciones y adelantamientos de los demás, estar atento y prever las maniobras de los demás, son acciones que te ayudarán a conducir con menos nervios y con mayor control del vehículo.
  6. Empatía con los demás. Ponte en el lugar de los demás conductores y piensa que es inevitable que se produzcan situaciones complicadas en la carretera con otros conductores que también circulan por ella, y siempre se van a producir despistes, faltas de atención, errores, que van a tener como consecuencia frenazos inesperados, giros sin aviso, conducción muy rápida o muy lenta… Debes tener algo de empatía y ponerte en el lugar de los demás conductores, y sobre todo, pensar que por cada error o causa de impaciencia de los demás, tú mismo cometerás otro, por lo que ten un poco de paciencia antes de dejarte llevar por los nervios.
  7. No compitas. Y si alguien maniobra agresivamente, sea porque su conducta es así o por algún error de tu parte, desde luego lo peor es que intentes devolvérsela y entrar en un bucle de agresividad que no sabes cómo puede terminar o que puede terminar mal, ya sea porque os pongáis a competir en velocidad o en aproximaciones peligrosas u otras similares. Lo mejor es que pierdas de vista lo antes posible a alguien con una conducta agresiva o desafiante que sólo puede ir en aumento con un volante en las manos. Y si hace algo que ponga en riesgo tu seguridad, estamos hablando de una conducta denunciable ante las autoridades.

Consejos para controlar los nervios al conducir

  • Las preocupaciones y el estrés son causa de falta de concentración, y la concentración es fundamental para ahuyentar el nerviosismo mientras conduces y hacerlo con seguridad.
  • Respetar el código de la circulación te dará seguridad al estar en medio del tránsito y te ayudará a tener más control sobre tus nervios.

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