Con muchas carreteras a veces en mal estado, vehículos cada vez más potentes y más rápidos, y la vida que llevamos cada vez más ajetreada y estresante, se hace realmente complicado evitar los accidentes de tráfico.

Además como no existe una regla fija (si la hubiera ya no habría más accidentes), ni ecuaciones que permitan erradicar esta posibilidad, todo lo que podemos hacer es trabajar en la prevención. Por ello, en este apartado vamos a mostrar algunas técnicas, hábitos y consejos para reducir las probabilidades de tener un accidente de tráfico, tanto como nos sea posible.

Más vale prevenir que curar, dice el refrán, y también dice, que de valientes, urgentes y tragones, están llenos los panteones. Por lo que hagamos un repaso por los principales factores de riesgo.

Sin embargo, no nos podemos cruzar de brazos y esperar a que este siglo de locura petrolífera pase pronto. Siempre podemos hacer cosas por nuestra seguridad y la de los que nos acompañan en la carretera, dentro y fuera de nuestro tóxico vehículo.

¿Que necesitas para evitar accidentes de tráfico?

  • Coche
  • Sentido común
  • Respetar el tráfico

Instrucciones para evitar accidentes de tráfico

  1. Las prisas. Sin lugar a dudas, el primer factor de riego de padecer un accidente lo constituye la urgencia. El peor enemigo de una conducción segura es por tanto el reloj. Muchas veces es inevitable salir tarde o encontrar en un atasco, o que surja un imprevisto que nos obligue a llegar tarde a nuestra cita, algo grave cuando se trata de una cita laboral y nos pueden poner en la calle por la consabida inflexibilidad laboral que acucia al mundo moderno. Y es sencillo, usted decide que es peor si poner antes el despertador o despertarse en urgencias. Y si ya estamos llegando tarde a pesar de todas las precauciones, no se va a solucionar la situación con peligrosos adelantamientos, uso del claxon, y pegándose al que va delante. De hecho, lo que puede conseguir así es, no llegar.speed-1249610_640
  2. La conducción deportiva. Fuera del circuito del Jarama y similares, la conducción deportiva tiene una lista de perjuicios que de ponerlos todos nos acabaríamos el espacio de este artículo, pero digamos unos cuantos. Adiós economía, el consumo de combustible, neumáticos, frenos, etc. convierte a la conducción deportiva en un suicidio económico. Siniestralidad, seremos el amor de los talleres, los chapistas, las tiendas de recambios, los concesionarios, los seguros, la guardia civil… con nuestro salario estaremos dinamizando nosotros solitos toda la economía española. En nombre de tantos gremios, gracias por conducir deportivamente. Unas vacaciones con todos los gastos pagados. Si conduces deportivamente, no sólo no podrás ver cómo te miran las chicas cuando pasas con tu flamante coche, ya que a toda velocidad no da tiempo a ver nada, sino que tarde o temprano matarás a alguien, y, si no te matas tú también, lo mejor que te podrá pasar para que se te bajen los humos, es que te pases una temporadita entre rejas. Te pondrás bien cachas allí haciendo deporte de verdad con otras joyitas como tú.
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  3. Falta de educación vial. Este es un mal endémico que ya parece endémico en el mundo, tal vez únicamente Japón se salva, el único país en el mundo donde se enseña verdadera educación en las escuelas, y los niños vienen disciplinados de casa y con conocimientos sobre el respeto. Para el resto del mundo, existe una locura colectiva por la competitividad que no tiene límites. Nos enseñan en la escuela que todo lo que importa es ser los primeros en todo, y luego nos extrañamos de que la gente no ceda el paso, se atropelle en los semáforos, no respete las señales, etc. etc. etc. Nos quejamos de la deshonestidad de nuestros políticos pero realmente son el reflejo de nosotros mismos, sólo pensamos en nosotros mismos y matamos, como Belén Esteban, por llegar los primeros en todo. No hay consolación para el resto.
    ¿Qué haríamos sin esos cochazos potentes que nos permiten sacar toda esa agresividad que llevamos dentro? ¿Qué haríamos si no pudiéramos de vez en cuando gritar unos cuantos improperios por la ventanilla, o directamente bajarnos del coche a practicar un poco de boxeo porque nos han adelantado o rallado el coche? Sin estos pequeños desahogos tan españoles, explotaría nuestra olla a presión.
  4. El estado de nuestro vehículo. Llevar las ruedas desgastadas, los frenos en mal estado, una alineación deficiente, exceso de carga, las luces rotas o mal regladas, y tantos otros casos que tienen que ver con el mantenimiento de nuestro vehículo, deberían considerarse una imprudencia, no sé si temeraria o no, pero imprudencia seria. Si no queda otro remedio que viajar así por el motivo que sea, hay que extremar todas las precauciones, porque lo de menos es una multa, es la vida lo que te juegas.
  5. El estado de las carreteras. Esto puede que se escape a nuestro alcance, pero si podemos extremar las precauciones en aquellos tramos de alta densidad del tráfico, deficiente señalización o estado del pavimento, etc.
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  6. El momento evolutivo en que nos encontramos. Hace ya más de 20 años que existe el coche eléctrico, y no el huevo ese que nos ofrecen algunas compañías, me refiero a un perfecto y robusto cochazo ligero, silencioso, limpio y seguro cuyas patentes no se han desarrollado por la amenaza que supone para el viejo paradigma de la combustión.
    Está demostrado que la conducción del coche eléctrico es todo lo contrario a la conducción deportiva porque las aceleraciones bruscas típicas del fuel prácticamente desaparecen y son sustituidas por una conducción basada en la inercia y la estabilidad.
    Existen estudios serios que demuestran que conducir este tipo de vehículos se parece mucho al de las bicicletas en el sentido de la educación vial, haciendo a sus conductores cambiar su pensamiento y actitud ante la carretera. Este tipo de tecnología unida a una variante de la robótica basada en sensores y actuadores, que ya está desarrollada, por cierto, en el Japón, evitaría que los vehículos colisionasen en una gran mayoría de las situaciones, lograrían reducir la siniestralidad de tráfico a niveles cercanos al cero, o catalogables de eventos extraordinarios. Sin embargo, no parece que la humanidad esté preparada aún para fabricar en serie este tipo de tecnologías “civilizadas”, y es probable que si algún país del mundo se pusiera a fabricarlas le cayeran encima un par de bombas atómicas.

Consejos para evitar accidentes de tráfico

  1. No utilizar el móvil mientras conducimos
  2. Comprobar frecuentemente el estado y presión de los neumáticos.
  3. Comprobar el estado de los frenos, alineación, suspensiones, etc.
  4. Comprobar las luces, los espejos, limpiaparabrisas…
  5. No poner el coche al límite bajo ninguna circunstancia, sobre todo si es potente
  6. No dejes basura ni trastos sueltos por el coche ni debajo de los asientos
  7. No conduzcas con cansancio, sueño, o enfermo
  8. No tengas prisas, si tu jefe insiste en que hay que llegar el primero, proponle que habilite alguna estancia para quedarnos a dormir en la oficina.
  9. Nada de alcohol, estupefacientes o barbitúricos cuando estés al volante

Lo anterior tiene que ver con la normativa de tráfico y el sentido común, pero también hay algunos consejos que tienen que ver con el estado de conciencia y la educación como son los siguientes:

  1. Jamás conducir si uno se encuentra estresado o malhumorado
  2. Ceder el paso siempre que haya oportunidad para ello
  3. No impedir el paso a nadie, a los vehículos de emergencias por ser preceptivo, y a un desconocido con prisas también, porque podría ser un loco asesino, y aunque no lo sea, un tipo con mala vibra cuanto antes se aleje de ti mejor será en todos los sentidos
  4. Modera tu velocidad aunque estés dentro de los límites, aunque no lo creas, se puede disfrutar de un trayecto.
  5. Evita distracciones mientras conduces, como conversar acaloradamente o pelear
  6. Anticípate a las maniobras de los demás conductores, y ante la duda, aplica el principio de Murphy: “si algo puede salir mal, saldrá mal”.
  7. Acomoda tu conducción a las condiciones climáticas
  8. Vigila los puntos ciegos y no te fíes de los retrovisores, es decir, cuando quieras cambiarte de carril no sólo mires los espejos, también vuelve la cabeza para mirar directamente.
  9. Comparte vehículo. Si concuerdas con cuatro compañeros de trabajo llevar cada dia uno el coche, no sólo reducirás los gastos de transporte en un 80%, sino también el riesgo de sufrir un percance.
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